Nunca digas nunca más, no te jures a ti mismo algo que desde ese mismo momento sabes no deseas.
He roto un compromiso que me hice hace unas semanas, precisamente para no llegar a una situación que pudiera dañarnos a los dos, pero ambos sabíamos desde aquel mismo momento que iba ser difícil.
Me ha costado mucho menos dejar de fumar, que negarme esa dosis diaria de ti que necesito. Y es que llevaba días ansioso por un chute de ti, y ese maldito mono que nosotros mismos no impusimos me estaba desgarrando cada vez que te tenia cerca, y casi deseaba no estarlo tanto, pero al alejarnos volvía a sentir la necesidad de tu presencia.
Chimenea, fuego, vino tinto, música, alfombra, sofá,... tranquilidad.
Te acurrucas abrazándote con mi cuerpo y me permites jugar con tu cabello, sintiéndonos, Y pierdo mi firmeza al ver la desnudez de tu cuello, de tus hombros, al rozarlos y embriagarme al aspirar de tu piel, me aturden tus ojos cerrados abandonados a mis caricias, y cuando los abres para mirarme, para no decirme nada y decírmelo todo al navegar en mi mirada, nos perdemos los dos.
Liberamos toda esa energía retenida sin freno, deseo que brota libre, y te entregas, y te vuelvo a sentir mía, y me siento tuyo de nuevo.

Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.

Proverbio Zen

imagen de Teresa Mtz's