Nuestro album
Hace unos días, no se muy bien por que motivo, da igual, me vi en mi alfombra echándole una ojeada a mis álbumes de fotos.
Aparte de las fotos, siempre aparece algún otro tipo de recuerdo, una entrada de un concierto, de un museo, un sobre de azúcar, una invitación a una boda, etc…
Creo que tengo fotos de toda mi vida, desde bien bebé, hasta hace unos tres años, en el que la cámara digital sustituyó al histórico carrete, y las imágenes de tu vida pasan a engordar el espacio virtual de un disco duro.
Es curioso, mentalmente, asociaba cada época fotografiada, con una serie de emociones, de vivencias, y sobre todo con alguna música en particular, como si de una banda sonora se tratara, todo ello con una sonrisita dibujada en mi rostro. Cada vez me doy más cuenta de cómo hago sufrir mis fibras sensibles, por que la sonrisita en un par de ocasiones se borró para dejar el protagonismo a una mueca de tristeza o alguna lágrima seca derramada dentro del pecho.
Son episodios de lo vivido, de lo disfrutado y lo sufrido. Las fotos suelen ser siempre recuerdos de momentos agradables, de gozo, entrañables, algunas las hacemos conscientes de que el momento inmortalizado jamás se repetirá, otras como parte de un ritual, un formalismo a cumplir en algunas ocasiones, pero siempre, casi siempre, son momentos, instantes que queremos conservar, fragmentos de felicidad.
Durante todo ese ratito en la alfombra, el capricho virtual de mi PC, iba alternando toda esa musiquita que me guarda y que en ocasiones como esta, me va dosificando a su antojo, (Ole la reproducción aleatoria del media player).
Sonaba el Canon, de Pachelbel, cuando me di cuenta que no estaba mirando las fotos del álbum, si no viendo esas fotos mentales, esas imágenes grabadas en el coco en el fondo blanco del techo, y es en estas, en donde aparecen otros momentos, los no fotografiados.
Imágenes desordenadas, o no, de momentos infotografiables, recuerdos de sensaciones grabadas en algún lugar del subinconsciente. Como si de páginas se trataran, esas fotos iban pasando, cada vez mas secretas, inconfesables, ruborizantes, escondidas en un rincón oculto, un álbum que también contenía sonidos, risas, caricias, gotas de cava y de tinto, que estaban dando brillo pícaro a mis ojos, una sonrisa bandida cómplice en el secreto.
Algo en el pecho, una presión, un dolor, me hizo cerrar esa colección de imágenes, y me hizo volver a la última de las fotos que físicamente había visto y aun estaba ante mis ojos.
Sé que tengo un álbum de fotos ahí, en ese espacio indefinido de la memoria, del recuerdo y del sentimiento, y sé, que no solo yo lo puedo abrir y hojear.
Alguna vez cuando tu lo abres, has deseado tenerme al lado, para echarle un vistazo juntos, … yo si, es nuestro álbum.
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Milady dijo
Querido Milord,
Saber de vos siempre ha sido, es, y será fuente de alegría para mi. No pasa ni un solo día en que por más lejos o cerca que me encuentre, no me acuerde de los momentos que compartimos, y más o menos nuestros, seguimos compartiendo. Es hoy también para mi una necesidad saber que estáis ahí, y saber que cuando mi mundo real se derrumba, me voy a la playa de mi sueño y vos estáis allí, sentado, tranquilo, esperando. No hablo, me acerco, me acurruco bajo vuestra ala, y en silencio escuchamos las olas..Estamos fuera del tiempo, hasta que amanece..dueños de nuestro espacio, de nuestro sueño.
Vos sois eso para mí, silencio, paz, tranquilidad, estrellas y olas, como en un tiempo fuisteis también deseo, pasión, fusión, chimenea y fuego. Queréis saber cómo vive en mi recuerdo nuestro otoño azul y ocre, os diré que vive en un lugar propio, entre mi recuerdo y mi corazón, abrigado de alegría, y junto a la esperanza de que en otros mundos, o en otras vidas, exista un otoño que no termine en invierno.
Me decís, Señor, que todo esto os remueve vuestros cimientos, pero creo que vuestros cimientos se movieron hace mucho, mucho tiempo, cuando otra Dama compartía vuestra playa, al anochecer. Cuando los cimientos se han movido una vez, no es suficiente echar tierra encima para asegurarlos, es necesario conocer el motivo de porqué se movieron, porque sino, se moverán una y otra vez, una y otra vez, como la rueda de la vida. Eso es la vida, se nos siguen presentando una y otra vez las situaciones de las que tenemos algo que aprender, o nos ayudarán a evolucionar..
No me alegra, Señor, ser el instrumento que permita que se muevan de nuevo sus cimientos, cuando algo tiene que cambiar es necesario desenterrarlo, reconocerlo, solucionarlo o sustituirlo, pero nunca volver a enterrarlo. No es justo para nadie, y menos para vos. Porque con cada pala de tierra que le echáis a los cimientos, también enterráis vuestra ilusión.
Sé que entrar en el bosque de la incertidumbre, los cambios y las dudas es muy duro, y dá miedo, pero deberéis atravesarlo, para llegar a la pradera de luz que os está esperando al otro lado. Ya sea con vuestra actual armadura, renovada, afianzada y vitalizada o con una nueva. Atravesar éstos bosques siempre entrañan peligros, y conllevan miedos, pero son éstos los que nos hacen crecer, y que nuestras armaduras brillen cada día más. Existen brujas y hombres sabios que os pueden ayudar en ésta delicada contienda, que intuyo se está librando en vuestro interior.
Sin más preámbulos, me voy a despedir de vos, Milord, no sin antes recordarle que siempre estoy ahí, más o menos cerca, y que un amigo es el que nos dice con amor no lo que queremos oir, sino lo que honestamente, cree que es lo mejor para nosotros.
Siempre suya..
27 Febrero 2007 | 06:39 PM