Siempre vuestro
Milady, mi amada y adorable hada, mi señora de la luz, son de nuevo vuestras palabras alivio en mi caminar por el bosque de los sentimientos cruzados, aliento que han de orientar mis pasos hacia esa pradera de verde brillo.
He de detenerme y tomar aire, clavar mi espada en el suelo y apoyar una rodilla para meditar, deshacer esa niebla que esconde y permite a los miedos que me impidan luchar contra la incertidumbre.
Difícil batalla, Milady.
Difícil por cuanto empieza contra uno mismo, por la lucha por reconquistar la nobleza del corazón, por recuperar la fuerza del espíritu como cual penitencia se tratara, carga que siento he de arrastrar por el fango del pantano que atravieso.
Difícil por que no puedo permitir que almas inocentes padezcan de la contienda.
No voy a permanecer con la rodilla en el barro, no. No he de permitir que mi cabello se torne completamente gris en este pantano.
Si aún soy ese dragón en el que me convertisteis, lograre despejar, si con una tormenta fuera necesario, las nieblas y sombras que tapan el camino mas adecuado hacia la salida del bosque.
No puedo pediros que seais mi primavera en la pradera de la que hablais, vuestro caminar y el mío se encontraran si así ha de ser menester, para ello dejara el sabio destino las señales oportunas.
Milady, fuera como fuese, pasara lo que pasara, y con la incertidumbre hoy que el tiempo o la distancia intente diluir el elixir que nos une, sé de vuestro labios, que sabéis hacia donde dirigir vuestra mirada si necesitáis aun por un solo instante, mis ojos o el cobijo de mis brazos, a donde os ruego acudais para acurrucaros cuando las corrientes oscuras agiten las velas de vuestra alma.
Milady, disfrutaré y creceré con lo que pueda acontecer en las idas y venidas de nuestros caminos, esté ya escrito o no. No quiero agarrarme a ese otoño que nos regaló esta vida, si no seguir bebiendo a sorbos de todo eso que aún fluye sutil entre nosotros.
Milady, gracias por vuestras palabras, medidas, oportunas, preciosas. Me transmiten la necesidad de sentiros en mis brazos.
Milady, princesa de mis labios furtivos, dama de fuego en mis sueños inconfesables, musa de mi risa en el castillo de los duendes azules, señora de este rincón compartido, siempre vuestro, con eterno cariño.





HADA dijo
Jo, chico parece un cuento, ¿quien puede ser esa milady afortunada?
28 Febrero 2007 | 04:15 AM