Dios como te quiero.
Hoy te he necesitado y sigo necesitandote, y esta imposibilidad de saber de ti, de poder hablar y escucharte me mata.
Me mata no saber como ha sido tu día, sólo oirte un momento seria suficiente.

El amanecer vino a bañarse a la playa de nuestros sueños y alli nos encontró, en la ultima penumbra de la noche, abrazados desnudando sentimientos.
Casi conseguimos que el tiempo se parara, casi.
Volveremos a tener otro amanecer para nuestros corazones.
No pido mas que eso, que podamos ver amanecer otro dia, en otro lugar quizás...y que las luces del alba...nos vuelvan a sorprender junto al mar.


3 comentarios
rincones
3 may 2007 | 01:55 AM
¿Por qué no..? Yo, al menos, te lo deseo de corazón. Quizás un día toda tu vida con ella sea solo un amanecer interminable, tan bello como tu texto y como esa imagen.
Un beso.
Milady
3 may 2007 | 08:55 AM
Señor,
Volvía a mi castillo, tras el amanecer, en la playa de nuestro sueño, con la felicidad de la inconsciencia.. volvía flotando, y plena.
En las cercanías de mi castillo, fui consciente de que podía correr algún peligro, para mi sorpresa no fue así en aquel momento, pero ví como salían dragones de las manos del Caballero Negro.
Dragones feroces, que vienen de la oscuridad, y avisan de las tinieblas que habitan en su interior.
Dragones de mirada vacía, que se quedan sin corazón, a veces, y lo destruyen todo a su paso, incluso al Caballero que los crea.
Ayer, cuando regresaba al castillo, de nuevo, un nuevo Dragón había nacido.. éste lloraba..
El Caballero se ha encerrado en una prisión de silencio.
Sabe que hay una parte de mí que ya nunca tendrá. Esa parte dónde no tiene poder, vive y crece cada vez más, esa parte, pertenece a vos, Señor.
No sé hacia dónde encamino mis pasos con el Caballero Inglés, ni cuanto trecho de mi camino debo hacer con él, el paso siguiente al que doy siempre es nebuloso, acompañado por las nieblas de su origen, sólo de vez en cuando, se filtra un rayo de sol, que nos alimenta la ilusión, cada vez más irreal.
Ahora, lo único que siento, es que mientras ésta prueba esté en mi vida, debo seguir siendo cariñosa, honesta y sincera.
Por tanto, Señor, nuestra huída a la Torre de Cristal no creo que pueda realizarse, es mucha la carga que después tendría que soportar sobre mi corazón.
Siempre vuestra,
Milady.
Raimon
2 jul 2007 | 02:56 PM
San Romualdo, santo milagrero donde los haya, esté con vosotros.
Escribe un comentario